Procesos y herramientas

Ejercita el autocontrol en tu vida

Karen Quiroz · 5 de septiembre de 2026 · lectura
Mujer con lentes sentada a su mesa de trabajo, con las manos juntas, pensando

La publicidad es una forma de comunicación que intenta incrementar el consumo de un producto. Me llama la atención que, para captar a los consumidores, les hacen pensar que al probar aquel producto no se arrepentirán y querrán comerse todo. Hay una publicidad de papas fritas cuyo eslogan es «si te comes una, te las comes todas», y otras que dicen «verlas es quererlas», haciendo que quien mira se imagine que si las prueba no parará de comer.

Personalmente no soy muy fan de las papas fritas, pero me he visto en situaciones —compartiendo en algún evento con amigos o hermanos— en que comienzo a comer, y como una, luego otra, y así, sin darme ni cuenta, ya he comido muchas, sin poner freno.

No es solo la comida

Pasa así con las papas, con las palomitas de maíz o quizás con aquello que más te agrada comer. Pero no es solamente la comida lo que puede ser difícil de resistir: es poner frenos en otras áreas de nuestra vida. El enojo, el resentimiento, la lujuria, los celos, las envidias, la autocompasión, comprar de manera compulsiva, la indecisión, alguna adicción. La lista podría ser enorme.

El problema no está en que no sepamos que estas cosas son malas. Lo sabemos perfectamente. El reto está en tener el autocontrol, aquel autocontrol de que NO debemos hacer esas cosas.

Prudencia y autocontrol

Pablo le dice a Tito lo que debe enseñar a un grupo específico de personas: debía darle sana enseñanza e inculcar a los ancianos, a las ancianas y a los jóvenes. Y hay una palabra que repite para estos tres grupos: que sean prudentes.

La prudencia tiene que ver con la virtud de actuar de manera justa, adecuada y con moderación. Creo que esto está muy ligado con el autocontrol, que es cuando se tiene la habilidad de controlarse a sí misma o de controlar ciertas situaciones ligadas a tus emociones, pensamientos y comportamientos. Ejercer el autocontrol te llevará a ser prudente.

En Tito 2:1-7, Tito les dice a las ancianas que enseñen a las más jóvenes a ser prudentes. La cualidad del autocontrol no es aplicable solo para las mujeres —vimos que Tito también habló a los ancianos y a los jóvenes—, pero sí creo que tiene aspectos que, cuando vivimos ciertas situaciones como mujeres, nos llevan a entender y aconsejar a otras mujeres de manera más efectiva.

Siempre que tenemos instancias de estar juntas salen temas de cómo reaccionamos frente a circunstancias que nos pueden llevar a perder el control: cuando estamos con nuestro período, cuando nos sentimos demasiado agotadas, con mucho estrés, con descontrol hormonal que afecta el cuerpo o las emociones. Son temas en que solo las mujeres nos entendemos.

Dónde se nota que falta

El autocontrol es un reto para todas nosotras, ya sea que tengamos que hacer cosas para disciplinarnos o dejar de hacer cosas porque debemos caminar en obediencia a Dios.

Cuando sabemos que debemos hacer algo y no lo hacemos. Cuando queremos probar más. Cuando nos quedamos pegadas en la televisión o en las redes sociales hasta altas horas de la noche. Cuando no somos diligentes en pagar cuentas y después hay que pagar intereses. Cuando solo gastamos y nunca ahorramos. Cuando todos los años hacemos resoluciones y casi nunca podemos cumplirlas. Ahí se nota la falta.

De acuerdo con la Biblia, el autocontrol está ligado a algo que tiene que ver más con la mente y el corazón que con un problema de manejo de personalidad. Nuestro autocontrol es algo que podemos buscar y, gracias a Dios, podemos buscarlo a través de su poder, el cual nos permite experimentar un progreso en nuestras vidas.

Tenemos una batalla por delante y podemos vencer o perder. Necesitamos que Dios nos ponga freno, que con su gracia y la guía de su Espíritu pongamos freno a nuestras actitudes.

No en tus fuerzas

Querida amiga: si de verdad has escuchado acerca del Señor y has aprendido a vivir como Él, quítate cualquier cosa que pueda ser estorbo. Cualquier ropa vieja, por decirlo así: costumbres, hábitos, pecados. Y renueva tus pensamientos y actitudes.

Ejercita el autocontrol. ¿Cómo haces esto? No lo haces en tus fuerzas ni con astucia humana. Lo haces en la gracia de Dios: ella es quien te capacita, quien te ayuda a negarte y te lleva a avanzar.

Renovémonos y revistámonos de la nueva naturaleza que Dios creó, para que seamos como Él.

Karen Quiroz Berríos

¿Te reconoces en esto?

Podemos mirar juntas lo que estás viviendo, sin apuro y sin juicio.

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