Insensibilidad, aléjate de mí
Cuando alguien cae se levanta inmediatamente. Cuando va por senda equivocada y descubre su error, retrocede al punto donde se equivocó. Pero este pueblo sigue actuando equivocadamente, por más que yo lo prevenga. Jeremías 8:4-5 NBD
En nuestro caminar como hijas de Dios es importante tener un espíritu sensible a su voz. De esa manera será más fácil escuchar y entender lo que el Señor quiere decir.
No podemos negar que hay momentos en donde pareciera que nuestro espíritu, corazón y mente están endurecidos por alguna razón que podemos o no conocer. La falta de una comunión diaria con Dios puede ocasionar la pérdida de la sensibilidad espiritual, que está muy ligada a la humildad: si somos más humildes, más fácilmente podremos ser sensibles a su voz y obedecer.
Qué es la sensibilidad
Es la facultad de percibir estímulos externos e internos a través de los sentidos.
Hay personas que dicen no sentir la presencia de Dios como la sentían antes; personas que confiesan que en el camino algo ocurrió y que aquella sensibilidad de la que antes gozaban desapareció.
La sensibilidad espiritual es algo que nunca debe faltar en una hija de Dios, porque es la forma en que nuestro espíritu se comunica con Él, llevándonos a escuchar y a crecer en fe. Debemos pedirle a Dios que agudice nuestros sentidos espirituales, para prestar atención a lo que el Espíritu Santo nos quiera decir y también para estar atentas a los momentos de peligro.
Cómo detectar que se está perdiendo
Presta mucha atención en esto.
- Si no sientes la necesidad de buscar a Dios por medio de la oración.
- Si oras sin pronunciar ninguna palabra a conciencia, solo vanas repeticiones.
- Si alabas a Dios pero no sientes ese gozo que llena el corazón.
- Si adoras a Dios con tus labios, pero en tu corazón no hay quebrantamiento.
- Si no tienes el deseo de servir a otros.
- Si el pecado ya no produce dolor en ti.
- Si ya no sientes pasión por quienes están necesitados de Dios.
- Si tu vista se desvía y solo te enfocas en los errores humanos antes que en la gracia y misericordia de Dios.
- Si al leer la Palabra no te sientes edificada y, por el contrario, sientes aburrimiento.
- Si andas a la defensiva en todo y te enojas fácilmente.
- Si ya no tienes un corazón enseñable y deseoso de aprender.
Y podría continuar con una larga lista. Con esto no quiero decir que todo lo que mencioné esté en ti: solo quise dar ejemplos que te pueden ayudar a examinar tu corazón.
Reconocerlo es el primer paso
Hay momentos en donde lo único que necesitamos hacer es reconocer que nos estamos convirtiendo en personas insensibles a todo lo que tiene que ver con lo espiritual. Cuando en mi vida comienza a gobernar más lo terrenal que lo eterno, es señal de que vamos camino al fracaso espiritual.
Hoy quiero invitarte a reflexionar en tus caminos, en los pasos que estás dando. ¿Estás siendo sensible a la voz de Dios? ¿Estás obedeciendo?
Si tu corazón es sensible a Dios, entonces ¡gloria a Él! Pero si eres sincera contigo misma y notas un cambio en comparación con otras épocas, entonces es hora de volver al camino del cual nunca debiste salir.
Sincérate contigo misma. La única forma de regresar al lugar de donde nunca debiste salir es siendo humilde y auténtica. Pero también es necesario tener mucho valor para actuar con determinación y regresar a esos momentos en donde tu corazón era sensible a la voz de Dios, esos momentos que te llenaban de gozo.
Anhela ser cada día mejor y estar más apegada a la voluntad de Dios.
Yo te pregunto y me pregunto: ¿queremos ser mujeres insensibles, o queremos vivir con un corazón sensible a todo lo que tiene que ver con Dios? Yo elijo lo segundo. ¿Y tú?
Volvamos a ese lugar en donde solo podemos escucharlo a Él, para poder gozar de una vida plena en Cristo.
El Señor les dio el mejor consejo: pregunten dónde está el buen camino, las instrucciones justas en las que antes se orientaban, y vuelvan a vivir conforme a ellas. ¡Ya verán lo bien que se sentirán por ello! Jeremías 6:16 NBD
Busquemos vivir bajo las instrucciones de nuestro Señor.
Karen Quiroz Berríos
¿Te reconoces en esto?
Podemos mirar juntas lo que estás viviendo, sin apuro y sin juicio.
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