Límites y relaciones

No dejes que las redes te atrapen

Karen Quiroz · 5 de septiembre de 2026 · lectura
Mujer joven mirando su teléfono con gesto preocupado, con un libro abierto sobre la mesa

Estos días he pensado mucho en la cantidad de tiempo que invertimos en el celular y en internet. Este aparatito se ha vuelto un gran aliado y una herramienta imprescindible para comunicarse, navegar, jugar, tomar fotografías y para dar a conocer lo que te gusta, lo que piensas y quién eres.

Esto de navegar por la web ha hecho que muchas se zambullan en este mar creyendo que en cualquier momento pueden volver a puerto seguro. Sin embargo, navegan sin rumbo y llegan a perder el control: en un mar de tanta información y novedades, terminan cayendo en las redes.

Conectarse puede ser desconectarse

Las redes sociales son estructuras formadas en internet por personas u organizaciones que se conectan a partir de intereses o valores comunes.

¿Quién no tiene una red social hoy en día? Creo que todas tenemos más de una. Pero es bueno considerar que pasar tiempo conectada, intentando crear nuevas relaciones, te puede llevar a desconectarte de Dios.

En la actualidad compartimos momentos de nuestras vidas de manera constante. Exponemos nuestras fotos, pasatiempos y pensamientos, esperando recibir un «me gusta» a cambio. ¿Para qué hacemos esto? ¿Necesitamos recibir la aprobación de gente que no vemos o no conocemos para que nuestra vida sea más emocionante?

Es increíble, pero he visto a muchas chicas navegando en redes, invirtiendo gran parte de sus vidas viendo las hermosas y únicas fotos de alguien más. Luego se desconectan sintiendo ese intenso vacío en su interior, con descontento, inseguridad y un toque de desilusión.

Cuando las redes sociales te hacen sentir menos, es una señal de que tu corazón necesita más de Dios. ¿Qué buscas cuando estás frente a la pantalla? ¿Afirmación, comentarios que te hagan sentir especial, bella, única? ¿O simplemente quieres informarte de lo que está sucediendo?

Nuestro corazón es engañoso. Probablemente tengas las mejores intenciones al querer usar una red social, pero si no estás atenta cuidando tu corazón, podrías verte expuesta a muchos engaños. Podrías quedar atrapada en las redes.

Los likes no definen tu valor

Hay estudios que afirman que las redes sociales tienen una gran influencia sobre la autoestima, no solo por la cantidad de interacciones que se obtienen con una publicación, sino por los estereotipos de belleza y estilo de vida que no son fáciles de alcanzar.

Las redes sociales no definen tu valor. Los «me gusta» no te definen. Los seguidores no son quienes deben responderte si eres amada o no. Las redes sociales no son las que deben darle sentido a tu vida.

Si al evaluar tus motivaciones te has dado cuenta de que realmente los likes y la cantidad de seguidores son importantes para ti porque necesitas sentirte amada y apreciada, quiero decirte que la única audiencia que necesitas es Jesús. Él te ama, te aprecia de manera incondicional, siempre está atento a todo cuanto necesitas. Él quiere ser tu única y mejor audiencia, y quiere que hagas todo para agradarlo a Él.

La Palabra de Dios te recuerda que no debes acudir a las cisternas rotas de las redes sociales cuando tienes acceso libre al pozo de agua viva. Es tu Creador quien define tu valor.

Tres preguntas antes de publicar

Usar redes sociales no es pecado en sí; más bien es el tipo de uso que les damos. Antes de publicar cualquier cosa, te invito a que te hagas estas preguntas:

  • ¿Esto que voy a subir o escribir es conveniente? ¿Me edifica, edifica a otros?
  • ¿Permito que mi estado emocional sea influenciado por los «me gusta» que recibo?
  • ¿Invierto más tiempo en las redes, descuidando lo que realmente es importante?

Dios, al crearte, lo hizo con un propósito más grande que el de compartir fotos envidiables con tus seguidores. Fuiste creada para alabanza de su gloria y para servirlo.

Las redes sociales solo son un medio, una herramienta. No dejes que te atrapen: utilízalas bajo el señorío de Cristo.

Karen Quiroz Berríos

¿Te reconoces en esto?

Podemos mirar juntas lo que estás viviendo, sin apuro y sin juicio.

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